sábado, 17 de septiembre de 2011

Sobre Kandinsky

Hoy me decido a soltar mi opinión sobre este genio, convencido también de las inexactitudes que contendrá, pero referido a mi visita a la Exposición que tuvo lugar en Madrid, en la Fundación Juan March, allá por Septiembre de 2004

Su cuadro Composición me predispuso para referir sentimientos y sensaciones pictóricas derivadas del cuadro, relacionadas con los colores.

TERROR: Pavor por un mal que amenaza (sic)
Añado por mi cuenta que es un escalón superior al miedo. Mi sensación es la de un temor exacerbado que quizás y por fortuna no haya experimentado jamás en mi vida. Lo más cercano se produjo en la situación que viví en un viaje en avión desde Menorca a Mallorca, empujado sin saberlo por vientos huracanados ya que, cuando partí de allí no se habían originado aún.
En algún momento pensé que aquél sería mi ultimo dia en la Tierra. Hasta recé con fé al Altísimo en un rasgo poco frecuente.
Es algo que no puedes controlar, algo parecido a una obsesión que solo se calma con la superación del momento, aunque no intervengas para nada. Te contrae los músculos, te intranquiliza sobre manera, inmoviliza tu mente, te induce a refugiarte en un rincón. Lo relacionaría con los colores NEGRO ó GRIS, cercanos a la muerte, a la desesperación. Las formas serían inhumanas, oscuras, tenebrosas evidenciando lo intangible, lo desconocido.

BONDAD: (Sic) Calidad de bueno, blando y apacible de genio. Al oir esta palabra pienso en lo que no me defrauda, que técnicamente puede llegar a ser perfecto y referido a personas, que su tendencia natural es hacer bien, irradian paz, muestran un semblante feliz y dichoso y no dan pie a malos instintos... La identificaría con el color AZUL del cielo, sin mancha, profundo y relajante. También el BLANCO de las nubes algodonales y sus formas redondas y rechonchas. La sensación es la de paz, sentirte a gusto contigo mismo, la satisfacción por vivir acorde a los buenos principios que todo el mundo reconoce; la autoestima y la denegación de lo impropio. Las formas suaves, benignas, sin aristas...

FRIO: La palabra refiere sensación en sí misma. Se cita cuando la temperatura alrededor es inferior a la de tu cuerpo. Te produce molestia, disgusto, afectación de malestar y deseo inmediato de cubrirte, de protegerte, de evitar que tu cuerpo sufra sus efectos. Lo relaciono con el viento y con la atmósfera pura y los tonos AZUL INTENSO, RIBETEADO DE NEGRO. También con la transparencia incolora del hielo o los grises que llegan a invadir tu espacio vital en días de niebla. También me viene a la cabeza el plateado reflejo de los cristales de nieve radiados por el sol, sobretodo a primeras horas de la mañana. Las formas serían cortantes, duras, agresivas... inmisericordes.

INDIFERENCIA: (Sic) Estado de ánimo en que no se siente inclinación ni repugnancia por algo o alguien. Diríamos algo neutro que ni te mueve a la crítica ni te entusiasma lo más mínimo. No quieres tan siquiera concederle tu atención y la sensación que te produce es cero. El color sería el BLANCO de los folios, la linea de demarcación de contrastes, el GRIS blanquecino... La forma sería la masa inerte, el relleno... lo que está, sin saber muy bien por qué.

AMOR: (Sic) Afecto por el cual busca el animo el bien verdadero o imaginado y
apetece gozarlo.
Al ser el afecto una sujeción voluntaria a la que nos sometemos para llegar al goce, equivaldría a una sumisión a una esclavitud, pero sin la carga que conlleva un acto impuesto. Es una tendencia, una inclinación hacia algo que consideras próximo a ti, tuyo, que te importa más que otras cosas y que deseas poseer. El sentimiento lo describiría como la expresión de algo muy cercano que nunca olvidas, que llena tu vida y por lo que harías los mayores sacrificios. El color relacionado sería el más acorde a tus preferencias, en mi caso el AZUL y el ROJO vivo y claro. Las formas, sencillas, risueñas, agradables... con marcado carácter.

ENVIDIA: (Sic) Tristeza, a pesar del bien ajeno.

Aunque no sea uno de mis pecados capitales de referencia, las pocas veces en que he sentido envidia me han dejado con mal sabor de boca; como si me reprochara a mí mismo la actitud del momento. Quizás sea por mi rechazo frontal de siempre, lo desconozco pero el caso es que siempre la sentí insana, enfermiza, degradante...
La afronto en cualquier caso con la idea de que todos nacimos iguales y moriremos iguales. Escogería por tanto el color que me disguste como puede ser el manchado, el feo para la vista, el más desagradable...
Las formas, pues más bien deformes, tristes, agresivas.

En aquel momento de levitación, todo esto ví en Kandinsky.

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